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Sanlúcar a fondo / /Biblioteca Rafael Pablos, Toda una historia
 

Actualmente contamos en Sanlúcar con una Biblioteca Pública Municipal que, si bien podría ser mucho mejor, da respuesta a las necesidades básicas del pueblo de forma satisfactoria. Vamos a conocer los difíciles comienzos de nuestro centro de lectura y en lo que se ha convertido con el paso del tiempo gracias al esfuerzo y la dedicación de algunas personas.

BIBLIOTECA “RAFAEL PABLOS”, TODA UNA HISTORIA

Gracias al esfuerzo de algunos precursores hoy podemos disfrutar de un centro bibliográfico adecuado

A mediados del siglo XVIII existían en Sanlúcar nada menos que seis bibliotecas abiertas al público, si bien es cierto que todas eran de eclesiásticos y que sus usuarios eran mayoritariamente estudiantes. Este dato contrasta con la realidad del año 1972, fecha en que nuestra ciudad, que contaba con 46000 habitantes, era probablemente el único municipio en España con esta población que carecía de biblioteca pública.

El abandono y el desinterés institucional hacia la actividad cultural en Sanlúcar, causa fundamental de la situación que hemos descrito, provocó además que los fondos bibliográficos del antiguo centro de lectura del desaparecido Instituto Laboral no tuviesen protección alguna y fuesen repetidamente expoliados, sobre todo desde su traslado de la calle San Juan a la carretera de Bonanza. Los 1214 ejemplares rescatados de esta antigua biblioteca constituyeron la exigua base sobre la que, gracias al esfuerzo y el entusiasmo de algunos sanluqueños, se fundamentó la actual Biblioteca Pública Municipal.

Unos cimientos bien fundados

Según se cuenta en el libro “Historia de una Biblioteca viva”, la primera iniciativa en esa dirección fue la de un grupo de estudiantes que, bajo la supervisión de Rafael Pablos –cuyo nombre ostenta la actual Biblioteca por méritos propios-, en 1972 dedicaron sus vacaciones de verano a la catalogación de aquellos escasos y obsoletos fondos bibliográficos y al acondicionamiento de una sala de lectura en la calle San Juan, en las dependencias del antiguo Instituto Laboral. Aquellos jóvenes, entre los que se encontraban Julia Martínez, Vicente Portales, Elías Rodríguez y Antonio Romero Raposo, realizaron un excelente trabajo que mereció el reconocimiento del Centro Coordinador de Bibliotecas de la Provincia y de la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento.

La eficaz gestión de Rafael Pablos, a quien en sesión plenaria del Ayuntamiento se encomendó la dirección de la Biblioteca en 1973, se evidencia con el constante incremento de lectores usuarios así como con el continuo enriquecimiento de sus fondos, ampliados gracias a la recolección de libros entre la ciudadanía y a sucesivos envíos de ejemplares remitidos por el Servicio Nacional de Lectura de Madrid y el Centro Coordinador de Bibliotecas de la Provincia de Cádiz. Asimismo, nuestra Biblioteca ha recibido importantes lotes bibliográficos de manos de numerosos particulares, entre los que mencionaremos a Manuel Barbadillo, Policarpo Domínguez Guzmán, Mariana García Guerrero, Montserrat Cavijoli, Fray Gonzalo de Córdoba y los Herederos de Argüeso. Numerosas entidades y particulares más han contribuido con sus donaciones al aumento de los fondos bibliográficos, si bien nombramos a estos últimos por ser especialmente destacados en el libro “Historia de una Biblioteca viva”, obra elaborada por personas que conocen de cerca la trayectoria de nuestro centro bibliográfico. También es justo destacar la gestión realizada por Francisco Girón Tena, quien siendo en 1974 Jefe del Servicio de Propaganda e Información Turística del Ministerio de Información y Turismo inició una fructífera colaboración con la Biblioteca Pública consiguiendo el envío de importantes lotes de libros donados por la Dirección  General de Cultura Popular, el Fondo para la Investigación Económica y Social de la Confederación Española de Cajas de Ahorros y la Fundación Juan March.

El 7 de mayo de 1973 se inaugura oficialmente la Biblioteca. Con este motivo se inicia un ciclo de conferencias a cargo de Ángel Villa, Mariana García Guerrero y Ángel Vicente Fraile. Este primer programa de actividades culturales evidencia que el centro bibliotecario estaba llamado a ser un lugar donde vertebrar la vida cultural de la ciudad. De hecho, la sala de lectura comienza pronto a acoger exposiciones pictóricas y otros tipos de expresiones artísticas.

Esto lo vemos claramente en la Fiesta del Libro, que en sus inicios tenía un marcado carácter festivo y comprendía conferencias, concursos de carteles y certámenes poéticos, concretándose más adelante en un variado programa de actividades entre las que destacan los prestigiosos premios de poesía “Manuel Barbadillo” y de relatos cortos “José Luis Acquaroni”, instituidos en 1988. La Feria del Libro era otra iniciativa en la que la Biblioteca Pública Municipal jugaba un importante papel.

El primer traslado

Pese a las paulatinas mejoras que iba experimentando la Biblioteca, el viejo caserón de la calle San Juan seguía resultando a todas luces inadecuado para este menester. Resultaba incómodo para los usuarios y, además, el edificio presentaba un creciente peligro de ruina. Así, el 24 de enero de 1986 y en presencia de numerosas personalidades del libro y la cultura es inaugurada la nueva sede bibliotecaria, ubicada en el Palacio Municipal.

A pesar de que contaba con nuevo mobiliario aportado por la Junta de Andalucía, la recién inaugurada Biblioteca sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades de una población de más de 60000 habitantes, lo que hace pensar que se concibió como una instalación provisional. Este centro, al que se accedía por la calle Caballeros, contaba con sólo 8000 volúmenes y 100 puestos de lectura, y tenía una superficie de 170 metros cuadrados. A pesar de que estas instalaciones no eran las más adecuadas, en esta fecha se produce un importante repunte en cuanto a número de usuarios y lecturas, debido en gran medida a las actividades de animación a la lectura instigadas por el bibliotecario.

Es en esta época cuando se hace firme la voluntad llevar a cabo uno de los proyectos redactados por Rafael Pablos, a saber, la descentralización de la Biblioteca. Con esta medida se quería acercar este servicio cultural a las diferentes barriadas sanluqueñas. Así, el 26 de enero de 1987 se inaugura la Biblioteca de El Palmar, ubicada en el C.P. Virgen de la Caridad y a la que se dotó de 1500 ejemplares. Estaba también prevista la habilitación de cinco nuevos centros bibliotecarios en los colegios públicos El Palomar, María Luisa Terry, Guadalquivir, La Algaida y El Pino, pero el cambio político que tuvo lugar a finales del año 87 en el Ayuntamiento de Sanlúcar, si bien favoreció un cierto aumento de la actividad en este ámbito y el fomento de la lectura en los niños a través de charlas, frenó estas propuestas descentralizadoras.

Nuevo edificio en el Palacio

 En septiembre de 1988 se inaugura oficialmente la nueva sede de la Biblioteca Pública Municipal, situada también en el Palacio Municipal y obra del arquitecto Antonio Barrionuevo. Estas dependencias, a las que se accedía por la Cuesta de Belén, acogerán la sede de la Biblioteca durante 15 años. Resulta paradójico que la nueva ubicación del centro de lectura supusiese una pérdida de la funcionalidad del mismo debido a su limitado espacio, que obligó a reducir a 60 el número de plazas de lectura y a situar el 50 por ciento de los fondos bibliográficos en un almacén lejos del usuario de a pie.

La dejadez de las autoridades culturales y la escasez de espacio disponible en estas nuevas instalaciones impidieron que estas pudiesen acoger el Centro de Documentación de América, una interesante iniciativa puesta en marcha con el V Centenario del Descubrimiento que dotaría a la ciudad de una importante partida de libros dedicados a la investigación sobre el Nuevo Continente. Asimismo, fue imposible colocar en las estanterías los fondos antiguos de la Biblioteca y la colección de libros de Temas Sanluqueños, volúmenes fundamentales para documentar la historia de la ciudad.

25 aniversario de nuestra Biblioteca

Con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de la Biblioteca Pública Municipal se organizó una serie actividades que se desarrollaron durante el año 97. En ellas participaron importantes personalidades del mundo de la cultura y numerosos ciudadanos.

La celebración del Día del Libro ofreció el programa de actividades más extenso hasta la fecha: concursos, exposiciones, recitales poéticos, títeres, teatro infantil, presentaciones de libros, pasacalles, conferencias... Otras iniciativas desarrolladas a lo largo del año fueron actos de animación a la lectura y diferentes conferencias. El 450 aniversario del nacimiento de Miguel de Cervantes fue otra efemérides que amplió el programa cultural inicial, teniendo lugar así una serie de conferencias de tema cervantino, mesas redondas, videoforums, una exposición de ilustraciones e incluso una maratón de lectura. Otros actos giraron en torno al escritor sanluqueño Eduardo Mendicutti, quien recibió un merecido homenaje. Entre ellos destaca la inauguración de una biblioteca de barrio y escolar situada en el colegio Vista Alegre a la que se puso su nombre. “Eduardo Mendicutti” es también el nombre de la plaza que se encuentra delante del IES Juan Sebastián Elcano, inaugurada también en estas fechas.

La celebración de este 25 aniversario propició la aparición de proyectos de futuro para una Biblioteca que necesitaba nuevas posibilidades de espacio para atender adecuadamente la demanda cultural de los sanluqueños y para emplazar secciones bibliográficas específicas que entonces simplemente no tenían cabida. De esta manera, la ubicación de la Biblioteca Pública Municipal en la plaza del Cabildo, en el edificio que fue sede del Ayuntamiento, empieza a verse más cercana.

La sede definitiva

En abril del año 2000 comenzaron las obras para la rehabilitación del edificio, obras que posteriormente estuvieron paralizadas durante un año. El 6 de mayo de 2003 fue inaugurada la nueva Biblioteca, a la que se llamó “Rafael Pablos” como sincero homenaje del pueblo sanluqueño a un hombre que tanto ha luchado por conseguir un centro bibliográfico adecuado para la ciudad. Con motivo de la apertura se organizó una interesante exposición de las Acuarelas de Palacio por cortesía de la Fundación Infantes Duques de Montpensier. Con esta inauguración el proyecto, que se firmó en 1998 y contó con un presupuesto de 150 millones de pesetas, pudo al fin ver la luz. En principio, este centro de lectura ubicado en el edificio del antiguo Cabildo está llamado a ser la sede definitiva de la Biblioteca Pública Municipal.

El arquitecto Rafael González Calderón ha querido conjugar en este edificio del siglo XVII lo antiguo y lo moderno creando una armonía de salas, materiales, luz y color. Para ello ha respetado los elementos más notables del edificio -sus arcos y columnas- y ha introducido elementos nuevos como la madera y el cristal. Ha logrado así calidad estética y una gran diafanidad que permite asimismo un mayor control de la actividad en el interior de las dependencias.

Los 1200 metros cuadrados de nuestra Biblioteca se reparten en cuatro plantas, la primera de ellas dedicada a los más pequeños. En este espacio existen libros para niños de hasta 14 años y una simpática “bebeteca” con cojines y libros de tela a disposición de los menores de 6. También ordenadores con Internet gratuito y videojuegos educativos, además de la recepción, la sala de exposiciones y una interesante hemeroteca con periódicos y numerosas revistas en servicio de préstamo. La segunda planta, dirigida ya al público adulto, acoge bibliografía de temas generales, el grueso de los fondos de la Biblioteca. Asimismo, comprende una sala insonorizada de lectura y consulta a la que se llama “sala de estudio”, si bien la actual directora, Susana Zapata, que tomó las riendas de la institución en septiembre de 2005, nos comenta que a veces se tiene una idea equivocada de la función de la Biblioteca. “La Biblioteca es para prestar sus servicios a todos, no sólo para estudiar”, apostilla la joven jerezana. Y es que en Sanlúcar haría falta un edificio acondicionado exclusivamente para el estudio, para que así nunca faltase espacio de lectura en la Biblioteca y se pudiesen realizar las actividades pertinentes sin temor a hacer demasiado ruido.

            La tercera planta, dedicada a la investigación, es la que alberga los títulos literarios, el fondo andaluz, el fondo de Cádiz, el fondo de Temas Locales (con obras que versan sobre Sanlúcar o editadas en la ciudad), la sección de audiovisuales y la zona administrativa. Asimismo, cuenta con ordenadores con conexión a Internet gratuita y un salón de actos con capacidad para 250 personas donde se celebran conferencias y otros eventos de carácter cultural. La cuarta y última planta ha quedado para archivo y almacén. Especialmente interesantes son los fondos antiguos, cuya data oscila entre los siglos XVII y XIX y que seguro harían las delicias de cualquier investigador. Además de la sede principal, tenemos a nuestra disposición el edificio del Palacio, segunda sede de la Biblioteca. Rafael Pablos ha sugerido en numerosas ocasiones la idoneidad de este centro para albergar una biblioteca temática centrada, por citar algunas posibilidades, en temas sanluqueños, hispánicos o de Doñana.

Un mundo de servicios

La Biblioteca ofrece interesantes servicios al ciudadano, como son préstamo tanto de libros como de publicaciones de la hemeroteca, reservas, conexión a Internet gratuita, préstamo interbibliotecario (los ejemplares solicitados que no se encuentran aquí son pedidos a otras bibliotecas de Andalucía o España), servicio de préstamo colectivo (se presta un número determinado de ejemplares iguales a colegios o asociaciones para desarrollar alguna actividad), la ya mencionada bebeteca, etc. A todo esto hay que sumar las conferencias, exposiciones y demás actos culturales que tienen lugar durante todo el año en sus instalaciones, así como los cuentacuentos infantiles cada último viernes de mes.

El número total de puestos de lectura asciende a 114, siendo 60 para adultos y el resto infantiles. En cuanto a los fondos bibliográficos, podemos decir que en la actualidad se componen de unos 31000 ejemplares, cantidad que se ha conseguido sumando a lo que ya había un importante lote fundacional aportado por la Junta y algunos fondos donados por el Ayuntamiento y particulares. Hay que decir que esta cantidad es claramente insuficiente teniendo en cuenta la dimensión poblacional de la ciudad, según la cual le corresponderían al menos 100000 más. La inversión del Consistorio en bibliografía ha sido ciertamente escasa desde los inicios de la Biblioteca y particularmente exigua en los últimos tiempos, circunstancia que esperamos cambie en un futuro próximo en aras de un mayor desarrollo cultural de la ciudad.

Tal y como afirma la directora, lo cierto es que, si bien no es la mejor de las posibles, “nuestra Biblioteca es actualmente un centro con un gran potencial que no siempre los sanluqueños saben apreciar”. En esa línea, afirma también que “debemos aprovechar la oportunidad que tenemos de llevar libros gratis a casa y, sobre todo, fomentar la lectura en los niños”. Poco a poco se va consiguiendo acercar los servicios de la Biblioteca a un número mayor de ciudadanos, lo que comprobamos a través de las cifras: en 2006 hubo 741 nuevos usuarios, 5735 préstamos y 34363 visitas.

 

Rafael Pablos, artífice de un imposible

Muchos son los avatares que han marcado del devenir de la historia de nuestra Biblioteca, influyendo sobremanera para su subsistencia y desarrollo el trabajo incansable de Rafael Pablos Bermúdez, bibliotecario desde los inicios de nuestro centro de lectura y quien, por iniciativa popular, da nombre a la misma.

Es cierto que en ocasiones la Administración ha trabajado para mejorar la Biblioteca y sus servicios, pero no lo es menos que las consignaciones presupuestarias han sido siempre escasísimas y que los gestores municipales han estado más preocupados por la rentabilidad política de sus actuaciones que por el beneficio social de las mismas. En este contexto de desidia cultural política entendemos mejor la inestimable labor de Pablos.

Este maestro sanluqueño dirigió los trabajos de catalogación de los fondos que constituirían la base de la actual Biblioteca, gestionó su apertura y, estando al frente de ella, ha removido cielo y tierra para lograr que fuese un lugar digno. Fomentar la lectura entre los sanluqueños y, sobre todo, entre los niños ha sido siempre su principal preocupación. “Trabajo en esa dirección porque creo que hay que llegar a la solidaridad y a la libertad de la persona a través de los libros y la lectura”, nos comenta.

Rafael Pablos ha sido y es precursor de numerosas iniciativas culturales y elemento activo de la vida cultural de la ciudad. De la mano de este sanluqueño se llevaron a cabo importantes proyectos, como la creación de varias bibliotecas de barrio, la puesta en marcha de la biblioplaya o numerosas campañas de animación a la lectura, iniciativas que no han perdurado debido a su salida forzosa de la Biblioteca Pública Municipal. Un proyecto que se pudo realizar fue el de la informatización de las bibliotecas, que no hubiera sido posible sin la colaboración de Beatriz de Orleáns-Borbón, auténtica mecenas de la cultura en Sanlúcar.

Hemos dicho que Rafael Pablos tuvo una salida forzosa de la Biblioteca Municipal, y decimos bien, porque en julio de 2003 el gobierno del PP lo echa. Después de más de 30 años de absoluta dedicación sin cobrar una peseta, multitud de logros cosechados y varios premios por su labor, el equipo de gobierno decide prescindir de sus servicios alegando que “no existe en la plantilla municipal plaza de bibliotecario”. Y lo peor, a una persona nombrada en un Pleno la echan mediante una llamada telefónica. Por suerte, Rafael, quien recibió numerosas y merecidas muestras de apoyo, ha seguido trabajando en el mundo del libro y la cultura fuera del ámbito de la Administración.

En resumidas cuentas, tener la Biblioteca que tenemos ha costado mucho esfuerzo, sobre todo por parte de particulares, ya que no siempre se ha contado con el apoyo institucional necesario. En palabras del propio Rafael Pablos, “en la más absoluta lógica económica, la Biblioteca es un mal negocio porque no produce ingresos y simplemente ocasiona gastos. Sus indudables beneficios son imposibles de contabilizar, aunque fáciles de percibir en la superación cívica y profesional de los individuos y en el desarrollo de la sociedad. Es, por tanto, un servicio que necesita y merece ser subvencionado”. Aprendamos, pues, a valorarla y a utilizarla en aras de nuestro propio enriquecimiento, aunque no sea la mejor de las posibles.

Redacción Websanlucar

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